No debe sorprender a nadie que, de un tiempo a esta parte, decir El Mundo sea sinónimo a hablar de "intoxicación" y/o "amarllismo". Un buen ejemplo lo tenemos en la portada de este miércoles 14 de Abril (día de la República por cierto) en la que el citado panfleto titula falsamente de en el famoso acto de la Complutense se llegó a "acusar de torturas" al Tribunal Supremo. Sólo hubo uno el juez Villarejo que habló de pasada de torturas. Añádanle a esto que dicha acusación se produjo "entre aplausos de la izquierda" y la intoxicación está servida.
Esta portada yo la englobo dentro de la campaña de peligroso encanallamiento fascista que nos rodea que nos acerca al odioso mito de las "dos Españas" y que está contribuyendo a que no se hable nada del grave asunto de la corrupción del PP (Caso Gürtell). Dicha campaña ha sido avivada, además de por El Mundo, por otros medios de la "caverna mediática" como Onda Cero, ABC, La Razón, etc., al resucitar términos como "aquelarre" o "guerracivilismo". Más grave me parecen los intolerantes deseos expresados en la pseudotertulia El Gato al Agua de Intereconomía de que "lo crujan" en una clara sinonimia de que "lo fusilen". Con respecto a El Mundo, he de empezar señalando que el de la Complutense era un simple acto de apoyo al Juez Garzón que ha molestado a la fascistoide caverna mediática y al sector más duro del partido de la calle Génova que no ha dudado en calificarlo absurda e injustamente de "antidemocrático". El periódico de Pedro "Jota" toma, una vez más el rábano por las hojas y en un injusto ejercicio de generalización quiere afirmar que de lo único de lo que se habló fue de las "torturas" cuando fue una pequeña parte y de pasada en la boca del exfiscal Jiménez Villarejo con referencia a que la actitud del Supremo estaba dando amparo a las producidas durante el pasado régimen franquista. Esto es algo que nadie puede negar. En cuanto a la presencia de líderes de la izquierda, ¡qué menos se puede pedir!, sobre todo en el caso de Zarrías que tiene familiares vilmente asesinados por la escoria franquista. Me parece, asimismo, demagógico que se acuse a los líderes sindicales de movilizarse solo para este particular y democrático acto cuando estos mismos recientemente se han vuelto a movilizar para protestar contra el "zapateril" pensionazo. Lo que sí supone todo un atentado contra la democracia son, en definitiva, portadas como la de abajo y editoriales como el de ese mismo número en la que se viene a dar la razón a las sandeces proferidas por la Secretaria General del Partido Popular, María Dolores (de) Cospedal en las que calificaba de "antidemocrático" el acto de la Complutense ya que se pone en entredicho dos derechos muy importantes que los españoles nos hemos dado tras la muerte del Caudillo: el de reunión y el de expresión.

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